DE LANZA EN ASTILLERO Y ADARGA ANTIGUA

La Poesía como Destino.

15.5.12

El libro vuela El tiempo escribe


Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Miércoles 16 de mayo de 2012.

Como promotora de los Círculos de Expresión Literaria (impulsados, entre otros organismos, por la UNESCO y la SEP) en la zona sur de Tamaulipas, en este período comprendido entre marzo y junio me ha correspondido trabajar con alumnos del CETIS 78 y del CBTis 105 de Altamira, y del CBTis 209 de González.
     En contra de todos los mensajes pesimistas que he escuchado, por aquí y por allá, en los últimos años, presagiando la desaparición de la poesía, o de las bienintencionadas –aunque desoladas– estrategias para “reavivar” el arte poético y “rescatar” la literatura, yo pienso que la poesía está absolutamente viva. La veo palpitar cada semana en el pecho de los estudiantes que participan en estos talleres literarios, jóvenes de entre 15 y 17 años que no se conforman con ser espectadores pasivos del mundo y que tienen mucho, mucho qué decir.
     La poesía está encontrando nuevos cauces como la recreación del poema a través del cómic y el flujo fugaz de las redes sociales –especialmente el Twitter– y los blogs; apoderándose a menudo de los escenarios urbanos –por ejemplo, las bardas, lo que nos remite al movimiento “Acción poética” del escritor regiomontano Armando Alanís Pulido– y apropiándose de nuevos lenguajes. Los poetas, los de a de veras, están diseminados por los rincones del mundo, muchas veces más ocupados escribiendo (no sólo por voluntad, sino porque no pueden evitarlo) que promoviéndose, de allí que ciertos lectores crean que el poema está perdiendo territorio.
     El mismo rumor se ha corrido sobre la suerte de los libros y de las bibliotecas destinados a “desaparecer” ante el auge de Internet. Vemos, sin embargo, la reinvención del libro como objeto: el boom de las editoriales cartoneras en Latinoamérica, desde 2003, dedicadas a hacer libros artesanales con cartón y otros materiales reciclados. Al respecto ha dicho el poeta chileno Raúl Zurita: “cuando las grandes imprentas sean unos dinosaurios obsoletos y hayan desaparecido Anagrama, Mondadori, Planeta, sólo existirán los libros electrónicos y los libros hechos a mano”. 
     Como proyecto final de los Círculos de Expresión Literaria que coordino, surgió el blog colectivo El libro vuela El tiempo escribe –imagen tomada de un poema del alumno Andrés Coronado, del CETIS 78–, donde los jóvenes irán publicando, de aquí a junio, algunos de los textos que han surgido en el espacio de nuestro taller. La mayoría de ellos no había tenido un acercamiento a las técnicas de escritura creativa e, incluso, hay quien asegura que no ha leído un libro entero. En apenas un puñado de sesiones he visto florecer imágenes dignas de volar.
     “Para escribir es necesario abrir tu mente, tu imaginación, tu espacio –dice Nallely Lizeth Hernández Pérez, del CETIS 78– ; rompe las reglas del juego, entre más imagines y juegues con las palabras más interesante se vuelve tu laberinto”.
     O, como asegura Enrique León Echeverría, del CBTis 209, hay que “plantar las notas musicales para que los árboles canten”.
     Te invito a conocer nuestro blog (www.celsurdetamaulipas.blogspot.com); ver las aportaciones de los muchachos me hace tener fe: los tiempos venideros no estarán desprovistos de poetas.



25.4.12

metamortis

Secuencia de una muerte asistida por el Ojo.

 






Fotografía: mvg


31.3.12

Reflejo



Qué me ves, dijo su esposo, mientras Ella lo miraba desde una dimensión secreta. La voz le escurrió de entre los dientes con torpeza: nada. 
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Siempre que se convertía en otra, era necesario verlo a Él, como se ve un ancla enterrada en la arena (obstinadamente), para volver al mundo de los despiertos.





Fotografía: mvg

¿Qué leen los jóvenes?

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Miércoles 28 de marzo de 2012.

Por aquí y por allá escucho decir que los jóvenes no leen. Como crecí, siempre, con mucha curiosidad por el mundo y amor hacia los libros, me niego a creer en esta premisa. Si bien no hay tantos aficionados a la lectura como al futbol, sí es factible hallar entre el semillero de muchachos que eclosiona en las aulas a quienes hurgan entre los libros y a quienes, sin convertirse aún en lectores, tienen interés en serlo.
     Desde principios de marzo me he vuelto promotora de lectura dentro de los Círculos de Expresión Literaria (CEL), un proyecto nacido en el marco del Programa Construye T, cuyo propósito es potenciar la creatividad de los jóvenes, lo que les permitirá desarrollar habilidades de lectura y escritura, facilitando su acceso a la literatura (http://www.circulosexpresionliteraria.org.mx/). El proyecto tuvo una fase piloto en 60 escuelas del Distrito Federal y 20 de Ciudad Juárez. Ahora se ha extendido a todos los estados de la República Mexicana.
     Los CEL están impulsados por la Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS), la Secretaría de Educación Pública (SEP), conjuntamente con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
     Una razón para echar a andar estas actividades ha sido el resultado de la famosa Prueba PISA. De acuerdo a lo observado en 2009, en el rendimiento de estudiantes de 15 años en 70 países, México ha mejorado su desempeño global en el último decenio. Sin embargo, deja mucho qué desear en comprensión lectora: se ubica por debajo del promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
   Después de una capacitación relámpago en la Ciudad de México donde estuvimos presentes (casi) los 228 promotores de lectura del país, he comenzado a trabajar con grupos de adolescentes, en el Cetis 78 y el CBTis 105 de Altamira, y el CBTis 209 de González.
     Con Edgar Allan Poe de padrino empecé mis Círculos. Me encomendé (como buena creyente) al maestro del terror y creador del género detectivesco en la literatura, para generar una charla interesante. Éste, así como otros autores (léase H. P. Lovecraft), sigue estando entre los preferidos de los jóvenes. Sin contar aquellos que les han llegado a través de Hollywood, como Isaac Asimov.
     ¿Qué leen los chavos de entre 15 y 17 años? Si tomo como referencia los grupos que hasta ahora he atendido, los géneros más gustados son Terror, misterio y aventuras. Autores contemporáneos más leídos: Stephenie Meyer (su saga de Crepúsculo), J. K. Rowling (Harry Potter) y Dan Brown (El código Da Vinci). Vale decir que dos fuentes de lectura recurrentes son el Manga y la Wikipedia.
     No son muchos, lo sé; de entre más de trescientos estudiantes llegan a formarse grupos de 10 o 15, pero estos son un catalizador de la imaginación. Chicos inquietos, curiosos, atentos, imaginativos; algunos hacen poemas, cuentos y novelas. Si pensamos que el oficio de escritor ha sido inherente a la soledad (aunque ahora ésta puede paliarse un tanto con los medios electrónicos, o pasar a otro nivel, según se vea), tejer una red de lectores resulta alentador. 
     Mis muchachos me hacen el día con frases como ésta, de Guadalupe Almazán, del CBTis 209, aprendiz de novelista y fan de Evanescence: "tengo pocos libros, pero cuando no hallo más libros qué leer los escribo".

   
    

13.3.12

Escarificación

para Antonio
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Ahora te retuerces sobre mi cama: la primera contracción en medio de esta noche. La sangre brota en finas telarañas. Enmudeces (la demencia es colectiva), escupes nuevamente. Algo entre las líneas de tu rostro (algo) como una blanca tela (un sudario) guarda el rescoldo de épocas pasadas, el aroma de otros sexos, de pubertades mínimas, de infancias dilatadas.
No tiene lógica amarte (digo).
Mi gentjutsu te quitó el dolor, exclamas y sacudes tu cabeza izquierda como ave melómana y diacrítica (pájaro fonético sílabas al aire).
Un pequeño higo continúa latiendo en mi silla turca y la gotita de lactosa me humedece la esperanza.
Pronto será hora de lamer tu falo hasta llegar a ese país de convulsiones, ese grito esmerilado entre uñas y sábana (después el arrecife), voluble cicatriz a lo largo de tus labios. Lo infinito. Llanto y polvo. Arena fría de los desiertos socavados por la lluvia. Estrepitoso. Me alejas dulcemente (como si) la mano en este borde. Me hundes el dedo en un costado. Me horadas con la lengua. Me desatas.
Me siento impelida a roerte cada hueso. Ser numen y flor.
Cortar tu piel a trazos lentos.
Riguroso.



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Fotografía: mvg

10.3.12

Nace un escritor

Hace exactamente dos años, el 1o de marzo, publiqué en este blog "Nace un lector" porque un día antes mi hijo Haku, por primera vez había elegido un libro para su biblioteca personal. Ahora, de manera espontánea, un poco antes de dormir nos dijo a mi esposo y a mí que guardáramos silencio: estaba escribiendo un poema. En su libreta, aquí y allá, había dibujado letras dispersas. Haku tituló su primigenio texto "Poema de faunos" y comenzó a leérmelo:


no hay faunos
a veces tenemos sueño y nos dormimos
no hay mujeres solas, no hay niños solos


Reconocí el espíritu de mis propios poemas (no sé qué tan bueno resulte ser una de sus primeras influencias literarias). De inmediato me acordé de aquel post de 2010 y, más tarde, al rastrearlo vi que no sólo se repetía la fecha de los acontecimientos, sino la hora. En esa ocasión escribí a las 4:11 de la madrugada, más o menos el momento en que comencé a redactar esta nueva nota. 

Haku, en efecto, se ha hecho amante de los libros. Se preguntará, acaso, que encuentra ahí su madre, que se la pasa tanto tiempo con la nariz metida entre las páginas. Sus libros de cabecera son, un volumen en 3D sobre dinosaurios y Cosmos de Carl Sagan (curiosamente, una de mis lecturas tempranas), en el que se entretiene viendo fotos de planetas y galaxias. Además, es lector de la narradora regiomontana Yarezi Zalazar, cuyo cuento "El secreto de mi tía abuela" (Regia Cartonera, 2010) ha resultado un hit. Se trata de una historia de fantasmas y monstruos, uno de sus temas predilectos. Por algo es fan de las películas de Tim Burton como "El joven manos de tijera" y "Pesadilla antes de Navidad" (de entre las opciones que hay en casa, son las que él elige). A veces (por cierto) me ha pedido poemas de Celeste Alba Iris.

Haku tiene sólo cuatro años y aún no sabe escribir. Me cuenta lo que ve y lo que piensa. Me pregunta sus inquietudes (una de sus preocupaciones, por ejemplo, es saber si un meteorito como el que extinguió a los dinosaurios podría caer otra vez en la Tierra). Es un niño inquieto al que le gusta comer helado de chocolate y armar rompecabezas. Yo, como cualquier madre, me engolosino viendo sus singularidades. En el jardín no es el alumno más destacado. Habla mucho y se sale del aula. Tal vez su maestra no me creería si le contara lo esquemático que Haku puede ser para realizar algunas tareas (como la vez que hizo, con recortes de papel ilustración, un "monedero para guardar a Saturno").

Hace una semana, como (casi)siempre tengo la computadora encendida y lista para teclear, aproveché un momento en que Haku me contaba un cuento y lo apunté conforme lo iba diciendo:

Había una vez un T-Rex muy cansado que se quedó aquí a dormir. Luego se le quitó lo cansado y se fue a trabajar a una escuela de dinosaurios. Luego fue a la tienda, se compró unos chetos de bolitas y se volvió a cansar. Se durmió y fue a buscar a un triceratops, estuvieron platicando y el triceratops parecía monstruo. También había un raptor que estaba gritando uuuuuuu. Otro dinosaurio lo golpeó con su cola de picos. Luego todos fueron a la Luna en un cohete espacial que salió de la Tierra así shhhhhhhhhhhhh. Luego tres dinosaurios fueron a Júpiter. Eso pasó hoy.

No puedo asegurar lo que será la verdadera pasión de Haku cuando crezca. ¿Los autos de carreras?, ¿la música?, ¿el futbol? Por ahora, tengo un pequeño escritor en casa. Un niño que escribe sin escribir. Escribe en el presente, para el aire, para el instante. 







7.3.12

pequeños universos nocturnos


Sueño 1: Un escritor hace girar la manivela de su libro mecánico. Los engranajes producen palabras. Dice: seré mi primer lector.

Sueño 2: Una princesa muerta, de abundante cabello negro y pálida piel, vaga por los pasillos de una casa abandonada. Me mira.

Sueño 3: Un ejecutivo impecablemente vestido se oculta en una sleeping bag. La bolsa pierde volumen de pronto, se abre: está vacía.

Sueño 4: Las puertas están cerradas. Blanca espuma de jabón cubre todos los picaportes. Mis manos se deslizan sin lograr abrir. 

Sueño 5: Estoy en una selva. Hay un grupo de cavernícolas cerca de una roca. Uno de ellos sostiene una rama de árbol, una pieza de pan y un libro.




Sucesión de eventos soñados el lunes 5 de marzo.

1.3.12

El viajero del tiempo, de Alberto Chimal

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes 29 de febrero de 2012.

¿Quién no sueña con viajar en el tiempo?, ver a Alejandro Magno cruzando el Helesponto en dirección a Asia Menor, o hallar a Cleopatra a punto de ser mordida por el áspid; atisbar por el ojo de una cerradura a Beethoven mientras compone su novena sinfonía o presenciar el épico momento en que se erige sobre la maleza prehistórica del mundo el primer hombre. O quizá, simplemente regresar medio segundo para evitar que nuestra taza de café se derrame sobre la mesa.

     El escritor e inventor (dos profesiones en las que hallaremos no pocas equivalencias) Hugo Gernsback (a cuyo nombre debemos los premios Hugo de la Sociedad mundial de ciencia ficción) acuñó el término “Ciencia Ficción” en 1911. En esas épocas la imaginación había echado a andar novelas famosas que hoy se cuentan en dicho género*.

     En particular, recuerdo entre mis autores favoritos de juventud a Verne. Estaba en el bachillerato cuando leí París en el siglo XX, novela de edición póstuma, publicada en francés por primera vez en 1994 (escrita en 1863). Fue un privilegio estar entre los primeros lectores que tuvieron a su alcance esta edición en español. Se estaba popularizando la red Internet, la cual, aparece anticipada en este libro: su protagonista es un desolado poeta que no encuentra lugar en una sociedad gobernada por las grandes corporaciones y la tecnología (lo curioso es que, ahora, esta tecnología sea un puente tan recurrido por las nuevas generaciones de autores). 

     O cómo no recordar a Herbert George Wells (su famosísima Guerra de los mundos y, claro, La máquina del tiempo) autor de cabecera de Alberto Chimal, quien le dedica su libro El viajero del tiempo (Posdata Editores, Col. Hormiga Iracunda, 2011).

    En la página de dedicatorias, enseguida de la que hace para su esposa, Raquel, Chimal dice: “a H. G. Wells, amigo y compañero de numerosas conversaciones, caminatas y cantinas entre su muerte en 1946 y mi nacimiento en 1970”.

     El Viajero del Tiempo se compone de ingeniosos microrrelatos (amalgamados en una novela que puede leerse, digamos, desde distintas perspectivas y comienzos) en los que esa cuarta dimensión intangible y, sin embargo, irrefutable (el tiempo) deja de ser lineal y nos permite diseccionarlo como a un cuerpo o a un paisaje. El humor conlleva, en sí, el germen de la tragedia: “El viajero del tiempo regresó al día en que iba a caer el meteoro. En las redes sociales de los dinosaurios apenas se mencionaba el hecho”. “El Viajero del Tiempo regresó a asesinar a H. G. Wells. Luego vivió feliz, y en secreto, por toda la eternidad”.

     Alberto Chimal (estado de México, 1970) es autor de más de una docena de libros de narrativa, ensayo y dramaturgia; colaborador frecuente de revistas y suplementos, y profesor y coordinador de talleres con larga experiencia, Chimal ha sido considerado “uno de los escritores más originales y enérgicos” de su país (de acuerdo con CNN en español) y uno de los 100 mexicanos más destacados de su generación (según la revista Día Siete). Además es el primer autor de su generación en ser objeto de un volumen de estudios académicos: la colección Mito, fantasía y recepción en la obra de Alberto Chimal, compilada por Samuel Gordon y publicada por la Universidad Iberoamericana.

     Gran twittero (precisamente de aquí, del Twitter, nace este volumen), Chimal (@albertochimal) coordina el portal electrónico Las Historias (http://www.lashistorias.com.mx/), donde encontrarás, entre múltiples eventos y curiosidades, cuentos, concursos y, por supuesto, su libro a la venta: El viajero del Tiempo.
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* Claro, dicen los que saben, que hasta entonces no se había consolidado realmente la Ciencia Ficción como tal. También se afirma que Gernsback no fue un gran escritor, pero sí un gran profeta tecnológico.

20.2.12

spleen en un jardín de naipes

Fotografía:mvg

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Alicia regresó al mismo pozo por el que había caído numerosas veces, persiguió al mismo conejo y volvió a beber la poción que decía bébeme. El té azucarado ya no le quitaba el cansancio. Después de treinta años no recordaba cómo era el mundo del que había partido. ¡Ufff!, pensó. Esta vez dejaría que la reina de corazones le cortara la cabeza.